Chinos en Los Palos Grandes

Me ha pasado últimamente, que todo el mundo tiene a sus chinos favoritos en los Palos Grandes. Existen incluso leyendas urbanas: “un mesonero se robó al cocinero y ahora, el mejor chino está una cuadra más abajo”; “el chino bueno está en un segundo piso y hay que llegar pasando una tasca española”. Debo confesar que he tenido la intención de probar esos novedosos chinos casi clandestinos, pero cuando llego cerca de la “China María”, se me quitan las ganas de experimentar algo nuevo.

En primer lugar, hablemos del nombre. Yo llamo al restaurante chino que está al lado de la pajarera y cerca del primer Excelsior Gamma en los Palos Grandes, “China María” porque la señora que atiende me dijo su nombre en chino, agregando después: “Llámame María. Y tu ¿Cómo te llamas?” María es un personaje y se ríe encantada cuando inmediatamente uno le pide las famosas berenjenas. No pueden dejar de pedir las berenjenas, aún si no sienten ningún entusiasmo por ese vegetal. Son brillantes, con un delicioso aceite, ajonjolí, ajo, cebollín y un sabor dulzón que no he logrado ubicar. En la foto, las verán en un crudas porque son tan sabrosas que las comimos casi todas antes de recordar que necesitábamos una imagen para el blog.

Los otros platos, dependen también de María. A mi me encantan unos camaroncitos fritos y crujientes, con sal, que parecen unas especies de cotufas marinas. Pero la última vez que fui, María decidió que teníamos que comer langostinos con tomates. Muy sabrosos también, pero me hubieran gustado con un poco de picante.

Pedimos también un arroz, que yo calificaría como “casero chino”, cuyo sabor suave acompaña perfectamente los otros dos platos más fuertes. Es un arroz blanco con algo de huevo y vegetales. Para beber hay solo refrescos y no tengo idea si hay postre porque las porciones son grandes y uno queda siempre lleno.

Quiero decir también que me encanta el ambiente del lugar. No el restaurante, que es realmente una taguarita. Pero precisamente, como es un sitio mínimo, está totalmente integrado a la plaza con su fuente. De noche la gente participa en clases de yoga, pasean sus perros, los niños montan en bicicleta, los policías enamoran a las conserjes. Un ambiente agradable de ciudad, donde todos disfrutan el clima maravilloso de Caracas.

Publicado por Maruja Tarre en : Sobremesa

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